¿Qué pasaría si la obra de Van Eyck no pudiera percibirse con la vista, sino con el oído? ¿Qué pasaría si no fueran visuales, sino que fueran diagramas que captan sonidos?

Van Eyck convierte la vista en el sentido más problemático: lo que piensa ver, es una fantasía del oído. Las figuras presentes en la obra no ven, pero oyen muchas cosas. Es como si Van Eyck fuera capaz de convertir el sonido y el ruido en apariciones engañosas.

Junto con cuatro de sus cantantes y con los expertos en luz y sonido Koen Broos, Margarida Garcia y Alex Fostier, el líder artístico de GRAINDELAVOIX, Björn Schmelzer, explora el interior sonoro del maestro flamenco revolucionario.