Esta abadía benedictina fue fundada en el siglo VII por San Amando, quien sentó así las bases de la propia ciudad. En los siglos XIV y XV creció hasta convertirse en toda una aldea abacial, con granjas, jardines, viviendas y campos de cultivo. La prosperidad de la abadía se debía a sus fueros y a los impuestos que podía cobrar en sus terrenos, que se extendían hasta el puerto interior de Gante.

Siga a un monje virtual a través de la historia

Descubra el secreto de los ángeles caídos. El monje digital Alison le da un paseo virtual por la abadía. ‘Alison’ la misteriosa videoguía que este lugar pone a su disposición para su visita. En diecisiete episodios hará un emocionante recorrido en busca del asesino del amigo de Alison, pasando por espacios que de otro modo no conocería. El refectorio medieval, la majestuosa iglesia abacial, el magnífico jardín y una infinidad de recovecos, con un asombro tras otro. De lo más apasionante, incluso para niños. Eche un vistazo virtual a la Abadía de San Pedro.

Punto neurálgico verde de Gante

El jardín de esta abadía es, sin duda alguna, un punto neurálgico en Gante, muy apreciado, entre otros, por los aplicados estudiantes, que vienen aquí a relajarse o a estudiar en un apacible entorno. No se lo puede perder en su escapada gantesa. Este magnífico espacio con viñedo y ruinas es todo un remanso de calma en la ciudad. En la Abadía de San Pedro se realizan todos los años prestigiosas exposiciones de proyección internacional. El ala del refectorio mantiene toda su autenticidad medieval. La planta baja de la abadía puede visitarse gratis (esto incluye el claustro y su patio, la exposición permanente “Entre el cielo y la tierra” y el jardín).