Es casi increíble, que apenas a unos cincuenta metros de distancia de la bulliciosa plaza Sint-Baafsplein, se halle este oasis de tranquilidad: el Achtersikkel.

Con un poco de suerte, puede ser que su visita a esta bella placita con sus dos torres y su pozo de agua sea amenizada con un concierto de violín o de piano interpretado por alguno de los alumnos del Conservatorio de Música de Gante.

El Achtersikkel debe su nombre a la rica y aristocrática familia Vander Sickelen, que disfrutó de importancia política y social y que fue durante mucho tiempo la propietaria de los edificios que hay alrededor de esta hermosa plaza interior. La torre angular de ladrillo pertenece a la sección más antigua. La alta torre redonda está hecha de ladrillo calcáreo y está rematada con un mirador octagonal de estilo renacentista. El pozo privado es una muestra de la riqueza de antaño, ya que pocos se podían permitir un lujo así.