Un lugar con un pasado turbulento
Los orígenes de la Antigua Abadía se remontan al siglo X. Lo que vio la luz como una comunidad de canónigos se convirtió en una abadía premostratense, cuyos residentes se dedicaban a la agricultura, al cuidado de los demás y a la espiritualidad.
A lo largo de los siglos, la abadía vivió tiempos turbulentos y desempeñó varias funciones: desde su destrucción durante la Iconoclasia hasta su reconstrucción, con actividades industriales y formación religiosa en el siglo XIX, y su uso como hospital y cuartel durante las guerras mundiales. Los edificios que se ven hoy en día llevan las marcas de su pasado turbulento. Desde 1998, el recinto es patrimonio protegido y centro de retiro bajo la tutela de la pequeña comunidad jesuita.