Hace siglos, aquí se trabajaba muy duro entre los puentes. Aquí dejaban los barcos sus cargamentos para las casas gremiales a ambas orillas del Lys, como la de los medidores de grano, la de los marineros libres, el almacén de trigo...impresionantes testimonios de la época de florecimiento económico de la ciudad. Ahora la gente sobre todo viene al Graslei y el Korenlei a disfrutar: de un panorama único, de tomar el sol con una copa en una de las muchas terrazas y del agradable bullicio sentados en el borde del muelle con los pies casi en el agua del río Lys. Esto es el corazón palpitante del centro de Gante.