Jan van Eyck destacó entre sus contemporáneos y desencadenó una auténtica revolución óptica. Con su técnica inigualable y su capacidad de observación elevó la pintura al óleo a un nivel desconocido y determinó el rumbo del arte de la pintura. Su obra maestra es “La Adoración del Cordero Místico” (la Catedral de San Bavón, Gante), encargado por el concejal de Gante Joos Vijd, que terminó al fallecer su hermano Hubert van Eyck en 1432.

Jan Van Eyck, científico

¡Jan era un verdadero genio! Fue el primer pintor en perfeccionar la pintura al óleo. ¡No solo tenía una técnica impecable, sino que también es impresionante la atención que prestaba a los detalles! El ojo de Jan Van Eyck hacía función de microscopio y telescopio. Fue uno de los primeros que pintó una luna realista con cráteres.

Jan Van Eyck, pintor de la corte y persona de confianza

Jan van Eyck (ca. 1390-1441) fue pintor de la corte del Duque Felipe el Bueno (1396-1467). Este excéntrico duque y su compañía siempre estaban rodeados de los mejores artistas. En ese mismo momento también empezaron a desarrollarse Gante y Brujas como ciudades mercantiles. Mercaderes ricos y políticos admiraban la magnificencia de la corte y fueron los primeros en adquirir productos de lujo. Esto describe perfectamente el ambiente creativo de Jan van Eyck, entre la corte y la ciudad, entre el arte y la artesanía.

Gracias a los viajes que realizó con Felipe el Bueno, descubrió nuevos animales y plantas. Después, los representaba sin ningún esfuerzo y de forma muy detallada en el Cordero Místico.

Obras maestras e influencia de Van Eyck

Jan Van Eyck ha dejado su legado a la ciudad de Gante: la obra maestra del Cordero Místico, conocida en el mundo entero, innovó y revolucionó el mundo artístico. Esta obra no solo fue una verdadera revolución en el año 1432, sino que hasta el día de hoy, Van Eyck sigue dejando su huella en el arte contemporáneo.