No hace falta salir de Gante para sentirse en paisajes más meridionales, andando tranquilamente entre la lavanda y las vides. El jardín interior es una reconstrucción según modelos históricos y se encuentra donde ya había un parque, obra de un abad del siglo XVIII con miras de grandeza.

En su fin de semana en Gante no puede perderse un paseo por este lugar oculto. En este oasis verde, en el que en su época se escuchaban las oraciones y el sonido de las plumas de ganso de los monjes, estudian durante los meses de verano los aplicados estudiantes de Gante. En la cuesta que baja el Escalda, tras la abadía, los monjes cultivaban vides, que hoy en día siguen allí. ¡Un sitio perfecto para picnics al sol!