Esta casa señorial es el ejemplo por antonomasia del rococó gantés. En la fachada no encontramos trazos planos, sino elementos sinuosos y desiguales.

El noble francés Falligan mandó edificar esta casa a mediados del siglo XVIII. Quería irrenunciablemente tener su vivienda en el Kouter, ya que esta era la plaza más prestigiosa de la ciudad. A día de hoy, el edificio sigue siendo la sede del Club des Nobles Falligan.