Sint-Antoniushof
¿Quiere escapar un rato del animado centro de la ciudad? Escondido entre los barrios Prinsenhof y Patershol se encuentra el encantador Sint-Antoniushof, un oasis verde donde el tiempo parece transcurrir un poco más despacio. Tras los muros de las viviendas tuteladas descubrirá un antiguo jardín conventual lleno de flores, arriates de hierbas aromáticas, césped y rincones tranquilos.
Este lugar, a escasos cinco minutos andando de la plaza Korenmarkt, transmite una serenidad sorprendente. Es perfecto para un pícnic tranquilo o un breve descanso entre visita y visita.
El Sint-Antoniushof respira historia. En su día, este lugar albergaba a un gremio de arqueros, al que el parque hace una sutil referencia aún hoy. La línea del agua y el arqueado seto de tejos son un guiño al arco y la flecha, mientras que San Antonio —el santo del cerdito— también tiene su lugar en el parque.
Entre los parterres, el jardín de flores silvestres y el antiguo huerto, a uno casi le entra la sensación de haber descubierto el jardín urbano oculto de algún vecino del lugar.
En septiembre y octubre, los árboles frutales del Sint-Antoniushof se llenan de manzanas y peras que podrá recoger o coger del suelo libremente. Los nogales y los ciruelos también ofrecen su generosa cosecha a los visitantes y vecinos de la zona. Solo hay una regla: recoger con cuidado y dejar alguna que otra delicia para el siguiente visitante.
Tanto si le apetece un tranquilo pícnic sobre la hierba, una breve sesión de ejercicio en los aparatos de fitness o una relajada partida de petanca, el Sint-Antoniushof le invita a quedarse un rato. Tanto jóvenes como mayores encontrarán aquí un rincón tranquilo en medio de la ciudad.