En este barrio con encanto, situado en la orilla izquierda del río Lys, reina un ambiente artístico. Los amantes de los artículos curiosos, del arte y de las antigüedades encontrarán lo que buscan sin duda alguna. Al igual que en París, este barrio que engloba las calles Ajuinlei, Jan Breydelstraat, Burgstraat y Onderbergen es donde están establecidas gran parte de las academias y galerías de arte, y donde se organiza un agradable mercadillo de libros los domingos por la mañana.

Desde la Veldstraat, cruce el Lys y descubra la placidez oculta en la calle Onderbergen. Déjese llevar descubriendo las hermosas líneas de sus fachadas, que albergan aún más sorpresas que lo que se podría sospechar desde fuera.

La Onderbergen es una calle que nos saca del bullicio de compras de la Veldstraat, pero nos ofrece al mismo tiempo curiosas y originales tiendas, acogedoras terrazas al abrigo del viento y la posibilidad de comer rodeados de casas señoriales. Una moderna zapatería, una boutique, un refinado restaurante, un bar con buenos almuerzos… aquí están todos a un tiro de piedra unos de otros.

Un barrio para los amantes de la buena comida

Paséese por las innumerables callejuelas del barrio Linkeroever, como la calle Jan Breydelstraat, y descubra cafeterías modernas, tiendas especializadas y experiencias gastronómicas de alto nivel.

Esta calle mima los paladares. Uno de sus puntos destacados es el Domestica, gastronomía cuidada hasta el último detalle. Para platos ecológicos de temporada, tiene el Lepelblad. Justo a la vuelta de la esquina, en la Jakobijnenstraat, está el Balls & Glory, con un enorme repertorio de albondigones. Y en Alice, al lado de la Iglesia de San Miguel, puede disfrutar de un almuerzo rápido. Pero simplemente con ir por la calle podrá ver a izquierda y derecha la grande y variada oferta que tiene para elegir.

Lightning Bird Tree

Aprovechamos para indicarle una magnífica joya de arte lumínico. Si tiene amor por lo bello y alma romántica, cruce tras la puesta de sol el puentecillo de la Jakobijnenstraat. Este guiño al relato El pájaro azul, del Premio Nobel gantés Maurice Maeterlinck, es una caricia para la vista. Eso sí, esta obra sólo está visible hasta medianoche. ¡No se despiste del reloj!