Hace cien años, Gante aún era una ciudad industrial en pleno auge con chimeneas humeantes y barrios obreros superpoblados. En el Museo de la Industria, situado a un tiro de piedra de la plaza Vrijdagsmarkt, se recuerda esa vida industrial de antaño y tiene que figurar en toda lista de cosas que ver en una escapada a la ciudad.

Sobre humanos y máquinas

Con su exposición principal “Sobre humanos y máquinas”, el Museo de la Industria nos cuenta la historia de las revoluciones industriales. Podrá descubrir cómo el vapor y la electricidad revolucionaron la vida en las fábricas. Podrá ver imágenes de mujeres y niños trabajando descalzos en la planta de producción, así como conocer la historia de los primeros trabajadores migrantes que colaboraron en las fábricas a partir del año 1950. El glorioso pasado de la industria textil de Gante es el hilo conductor de esta exposición.

Conozca a Jenny y su historia de espionaje

¿Sabía que Gante fue la primera ciudad en la que desembarcó la revolución industrial, procedente del Reino Unido, a finales del siglo XVIII? El gobierno británico temía el espionaje como la peste y protegía su ventaja tecnológica mediante la prohibición de la exportación de máquinas. Pero no contaban con Lieven Bauwens, quien en 1798 sacó de contrabando en sacos de café y harina las piezas de una Mule Jenny. Esta última, también conocida como spinning mule, es una máquina de hilar que todavía puede contemplarse en el Museo de la Industria de Gante.

Además de la Mule Jenny, también podrá encontrar la máquina retorcedora conservada más antigua de Europa, que data del año 1789, así como la selfactor, una enorme máquina de hilar.

Un museo vivo

Después de la exposición principal, el museo le ofrece la posibilidad de visitar dos exposiciones más, llenas de máquinas en funcionamiento. En “Tres siglos de industria gráfica” podrá descubrir la rápida evolución de las imprentas a lo largo de los últimos 300 años. En el taller de imprenta, que cuenta con varias prensas en funcionamiento, a menudo se puede observar a impresores apasionados inmersos en su trabajo.

Por otra parte, en la exposición “100% textil” podrá aprender cómo se fabricaba antiguamente el textil y observar el proceso de transformación, desde el algodón bruto hasta toallas acabadas. Asimismo, podrá ver máquinas de hilar y telares en funcionamiento. En la exposición también se explican las técnicas de producción textil contemporáneas. Porque el textil está por todas partes. Hilar, tejer, bordar, bobinar, coser y hacer punto son técnicas que existen desde hace siglos y en todas las culturas. ¡También podrá ver a los artesanos trabajar en directo!

El Museo de la Industria, un recorrido por la industria de Gante

El Museo de la Industria está instalado en una antigua hilandería de algodón. Además, suba hasta el piso más alto de este edificio acristalado y disfrute de las estupendas vistas de la ciudad. El museo pone a su disposición un dispositivo que podrá utilizar para escanear el skyline de Gante y descubrir el pasado industrial de los edificios de la ciudad.

El Museo de la Industria, un museo amigo de los niños

Si en su fin de semana en Gante cuenta con la compañía de peques, este es un museo ideal para visitar con ellos y estimular su curiosidad explorando juntos sus exposiciones. Los niños de entre 1,5 y 12 años podrán divertirse con el juego de museo “Sobre humanos y máquinas”. Descubra la exposición con su familia, llevando tan solo un librito de trabajo y una cajita llena de misiones. Cada niño recibirá misiones adaptadas en función de la categoría de edad a la que pertenece. En la exposición “Tres siglos de industria gráfica”, tanto los niños como los adultos pueden crear su propia minizine personalizada. Un bonito recuerdo para llevar a casa. ¿Le apetece imitar los sonidos de las máquinas junto con su familia? ¡No dude en visitar el Museo de la Industria y disfrute de una hora llena de diversión con su familia! ¡Para no perdérselo!

Bar Baudelo

El café del museo, Bar Baudelo, es un lugar acogedor. En el interior y en la hermosa terraza del jardín del museo se puede disfrutar de un aperitivo, una bebida o un delicioso postre. En el marco del proyecto de empleo de la asociación sin ánimo de lucro vzw Kompas, los platos serán servidos por personas con discapacidad. La carta incluye especialidades gantesas y productos locales. Una forma ideal de completar su visita al museo.