La plaza Emile Braunplein parece haberse convertido en un cuadro de Brueghel: patinadores bien abrigados que se deslizan en medio de un decorado medieval. Si mira hacia arriba, verá que la arquitectura moderna del Pabellón Municipal encaja en este entorno a la perfección. Los patinadores más jóvenes disponen de una pista solo para ellos.