¡Una revolución óptica fascinante!
La revolución óptica que Jan van Eyck inició hace casi 600 años, sigue siendo fascinante a día de hoy. El maestro flamenco perfeccionó la composición de la pintura al óleo y así fue capaz de crear efectos de colores jamás vistas. Además, fue el primero en lograr imitar a la perfección el color del oro sin recurrir al pan de oro.
Jan Van Eyck observaba el mundo que le rodeaba y gracias a esa capacidad de observación, consiguió plasmar en sus lienzos retratos y fenómenos naturales extremadamente realistas. En su época, la forma en la que pintaba las nubes y la luna, el salpicar del agua en una fuente, los picos nevados a lo lejos y el vello corporal era realmente extraordinaria.
Además de su excepcional habilidad para representar la realidad, también era un maestro de las ilusiones ópticas. Los retratos de la pareja Joos Vijd y Elisabeth Borluut, los donantes del Cordero Místico, o las estatuas de la Virgen María y el arcángel Gabriel, representadas en el díptico de la Anunciación, parecen tan reales que dan la impresión de encontrarse de verdad en un nicho. Parece que Van Eyck quiere retar a la realidad a través de este tipo de efectos ópticos. El arcángel Gabriel es tan realista que parece encontrarse en un nicho.