Gante es una ciudad que lo tiene todo, llena de encanto histórico y vida contemporánea. ¿Es usted una persona espiritual? Pues entonces estas ruinas no le dejarán indiferente. Aquí estamos en un terreno marcado por la historia. En el siglo VII, Amando de Gante fundó en este punto la Abadía de San Bavón, en su misión para convertir a los habitantes de lo que se conocía como Ganda.

En el siglo XI tuvo su época de gloria. En competencia con la vecina Abadía de San Pedro, se desarrolló hasta convertirse en un complejo que incluía entre otras cosas una iglesia abacial de la cual todavía se mantiene en pie la pared más antigua de Gante.

En 1540, como represalia tras la sublevación gantesa, Carlos V ordenó derribar la magnífica iglesia abacial y también la aldea circundante sufrió el golpe (literalmente). En aquella durísima sentencia (la Concessio Carolina) se incluía que en el lugar de la abadía se construyese una fortaleza española, lo que acentuó la derrota.

Grandeza verde

Hoy en día, la forma de la iglesia románica original se ha representado con puntales verdes: carpes de cinco metros evocan, como columnas, el edificio desaparecido. Donde estuvo el altar, ahora se alza un escenario de hormigón a disposición de los artistas. Con esto se da una cierta idea de la grandeza que tuvo esta iglesia en su tiempo. Para proteger este lugar no se abre de forma habitual.