Cidra
La cidra es una de esas frutas exóticas que Van Eyck conocería a lo largo de sus viajes diplomáticos. El cidro o etrog en hebreo es un cítrico a partir del cual se desarrollaron el pomelo, el limón y la lima. Antiguamente el etrog era una fruta prohibida y como tal, tenía un gran significado simbólico. Además de esta fruta, se pueden identificar claramente muchas otras especies exóticas que Van Eyck encontraba en sus viajes, tales como el ciprés mediterráneo, la palmera datilera, la higuera y el granado. En los años 1428 y 1429, Van Eyck residió durante diez meses en la actual España y Portugal, donde tuvo más que tiempo suficiente para familiarizarse con la flora mediterránea y examinarla de cerca. Las investigaciones del historiador británico John Hooper Harvey revelan que los conocimientos de Van Eyck eran exactos, dado que muchas de las especies identificadas en el Retablo del Cordero Místico realmente crecían en la península ibérica en el siglo XV.
Ya se trate de las frutas exóticas que conoció durante uno de sus viajes o de las formaciones rocosas características de su región natal de Dinant, Jan Van Eyck interioriza el entorno que le rodea con una facilidad asombrosa y une diversos elementos sueltos hasta formar un único conjunto que ilustra de manera representativa su forma de entender el mundo.